Día de Muertos: un espacio para recordar, honrar y cuidar nuestras emociones

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Día de Muertos: un espacio para recordar, honrar y cuidar nuestras emociones

Cada año, cuando el aroma del cempasúchil empieza a llenar los mercados y las casas se iluminan con velas, muchas familias en México se preparan para recibir a quienes ya partieron. Colocar una fotografía en la ofrenda, cocinar ese platillo que tanto disfrutaban o contar una anécdota en la sobremesa son gestos sencillos que despiertan una mezcla muy especial de nostalgia, cariño y gratitud.

El Día de Muertos es una de las tradiciones más entrañables del país. La UNESCO la reconoce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por el valor que tiene para la vida comunitaria y para el reencuentro simbólico con nuestros seres queridos. Más allá de su belleza, esta celebración también puede ser una oportunidad para mirar hacia dentro, darle un lugar a lo que sentimos y cuidar nuestra salud mental, especialmente si estamos atravesando un duelo, reciente o de hace tiempo.

Recordar también es una forma de cuidar

Recordar a alguien con amor es una manera de mantener vivo el vínculo. Cuando cocinamos la receta de la abuela, ponemos la canción favorita de un amigo o contamos anécdotas en la sobremesa, estamos dando un lugar a lo que esa persona significó en nuestra vida.

Desde la psicología, este tipo de prácticas se relaciona con lo que se conoce como “vínculos continuos”: la idea de que no se trata de olvidar, sino de transformar la relación con quien ya no está. El Día de Muertos ofrece un marco cultural muy valioso para hacerlo en compañía, con permiso para sentir y con espacio para la memoria.

Y si estas fechas despiertan emociones intensas, también es una buena señal: significa que hubo amor, y que ese amor sigue encontrando formas de expresarse.

Qué es el duelo y por qué cada persona lo vive distinto

El duelo es la respuesta natural ante la pérdida de alguien significativo. La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), lo reconoce como una reacción esperada que forma parte de la experiencia humana, y señala que la manera de vivirlo varía según la cultura, las creencias y la historia de cada persona.

No existe un calendario único. Hay quienes sienten más calma a las pocas semanas y quienes encuentran que, años después, una fecha especial les devuelve recuerdos con mucha fuerza. Ambas experiencias son válidas.

El duelo puede manifestarse de muchas formas:

  • Emocionales: tristeza, nostalgia, enojo, alivio o incluso momentos de alegría al recordar.
  • Físicas: cansancio, cambios en el apetito o en el sueño.
  • Mentales: dificultad para concentrarte o pensamientos recurrentes sobre la persona.
  • Sociales: ganas de estar en compañía o, al contrario, necesidad de tiempo a solas.

Todas estas reacciones forman parte de un proceso que, con apoyo y tiempo, suele ir encontrando su propio cauce.

Señales de que el duelo necesita más acompañamiento

En la mayoría de los casos, el duelo se va integrando poco a poco a la vida. Aun así, hay momentos en los que conviene prestar atención y darnos un poco más de cuidado. Algunas señales son:

  • El dolor se mantiene muy intenso durante muchos meses y dificulta realizar actividades cotidianas como trabajar, convivir o descansar.
  • Hay una sensación constante de que la vida perdió sentido o de que no es posible seguir adelante.
  • Aparece un aislamiento prolongado de la familia y amistades.
  • Se recurre con frecuencia al alcohol, a otras sustancias o a conductas que ponen en riesgo tu bienestar.
  • Los problemas de sueño o de alimentación se prolongan y afectan tu salud física.

La OMS incluye en la CIE-11 el llamado trastorno de duelo prolongado, que se refiere a un malestar persistente e intenso que va más allá de lo esperado en el entorno cultural de cada persona. Reconocer estas señales no es motivo de alarma: es un acto de cuidado propio que abre la puerta a recibir el apoyo adecuado.

Maneras sencillas de acompañarte y de acompañar a otros

Cuidar la salud mental durante el duelo no requiere grandes gestos. A veces, lo más valioso está en las acciones pequeñas y constantes. Si buscas ideas para tu día a día, te pueden servir estos cinco consejos para cuidar tu salud mental.

Hablar de quien ya no está

Nombrar a la persona, contar sus historias y compartir lo que extrañas ayuda a ordenar las emociones. Puedes hacerlo con familiares, amistades o en grupos de apoyo.

Si quieres acompañar a alguien en duelo, lo más útil suele ser escuchar sin prisa. Frases como “aquí estoy” o “¿quieres contarme de esa persona?” abren más caminos que los consejos. Evita apresurar el proceso con expresiones como “ya deberías estar mejor”; cada quien avanza a su ritmo.

Rituales y espacios para recordar

Los rituales dan forma a lo que a veces no encontramos cómo decir. Además de la ofrenda, puedes:

  • Escribir una carta a esa persona y leerla en voz alta o guardarla en el altar.
  • Preparar su platillo favorito y compartirlo en familia.
  • Crear un álbum de fotos o una lista de canciones que les recuerde momentos felices.
  • Plantar una flor o un árbol en su memoria.
  • Dedicar un momento del día a encender una vela y agradecer lo compartido.

Estos espacios permiten honrar la memoria y, al mismo tiempo, reconocer que la vida continúa con nuevos significados.

Cuándo buscar apoyo profesional

Pedir ayuda es una muestra de fortaleza. Conviene acercarte a un profesional de la salud si notas alguna de las señales mencionadas, si sientes que tus recursos personales no son suficientes o simplemente si deseas un espacio seguro para hablar de lo que vives.

La atención psicológica ofrece herramientas para comprender lo que sientes y para encontrar formas más amables de convivir con la ausencia. Además, el duelo también puede reflejarse en el cuerpo, por lo que una revisión médica o una orientación sobre alimentación pueden complementar muy bien el cuidado emocional.

Si cuentas con Plan Seguro, entre los beneficios de tu plan de salud tienes acceso a videoconsulta con psicólogos, y también a videoconsultas con médicos generales y con nutriólogos, que pueden apoyarte si el cansancio, el sueño o el apetito se han visto afectados. También cuentas con orientación médica telefónica y puedes extender el beneficio de videoconsultas a tres amistades o familiares, algo especialmente valioso cuando el duelo se vive en familia. Consulta las condiciones de tu plan para conocer el detalle de cada servicio.Planes sujetos a términos, condiciones y requisitos de contratación. Consulta las Condiciones Generales en http://www.planseguro.com.mx 

Si en algún momento sientes que el malestar te rebasa o aparecen pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato. En México puedes comunicarte a la Línea de la Vida al 800 911 2000, disponible las 24 horas.

Un momento para cuidar de tu mente y de tu corazón

El Día de Muertos nos recuerda que el amor no termina con la ausencia: cambia de forma y encuentra nuevos lugares donde quedarse. Mientras preparas la ofrenda o compartes recuerdos en familia, date también un espacio para ti. Escucha lo que sientes, permítete descansar y acércate a quienes te hacen bien.

Honrar a quienes ya partieron y cuidar de tu bienestar emocional pueden ir de la mano. Que estas fechas sean una oportunidad para recordar con gratitud, sanar con calma y seguir construyendo una vida llena de significado.

Referencias

  1. UNESCO. Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos. Patrimonio Cultural Inmaterial.
  2. Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). Código 6B42, Trastorno de duelo prolongado.
  3. Killikelly, C. y Maercker, A. (2018). Prolonged grief disorder for ICD-11: the primacy of clinical utility and international applicability. European Journal of Psychotraumatology.
  4. Clínica Universidad de Navarra. Duelo patológico, Diccionario médico.
  5. Sanz Molina, B., Sanz Cortés, A. y Cruzado, J. A. (2023). La eficacia de la terapia cognitivo-conductual para el duelo prolongado. Psicooncología, 20(1), 63-85.
  6. Sosa Verde, J. Duelo prolongado en una muestra de personas mexicanas. Tesis de licenciatura, Facultad de Psicología, UNAM.
  7. Plan Seguro. Privilegios y beneficios.

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